¿Qué responderías si te pidieran elegir un súper poder para salvar vidas?
Hicimos esta pregunta a varias personas, y les pedimos que contestaran lo primero que se les viniera a la mente. La respuestas que obtuvimos fueron realmente interesantes. Unas muy divertidas; otras, un tanto filosóficas y algunas, más realistas.
Estas son algunas de las respuestas que obtuvimos:
- Ser invisible, volar y ser inmune a cualquier daño físico
- Manos mágicas que me permitan arreglar todo lo que toque
- Regresar en el tiempo
- Control de la naturaleza
- Disposición, tiempo y dinero
- Teletransportación
- Detener el tiempo
- Memoria fotográfica
- Súper inteligencia
- Poder de convencimiento
- Telequinesis
- Comunicarse con los animales
- Hablar todos los idiomas
- Una aplicación que invoque a un equipo de superhéroes
Naturalmente, por el tipo de pregunta, esperábamos obtener respuestas de todo tipo, especialmente porque al escuchar “superpoderes” tendemos a hacer asociaciones con películas, cómics o historias de superhéroes con poderes fantásticos.
Tras las risas y la discusión de las respuestas más extravagantes o filosóficas, cambiamos la pregunta. Esta vez fue:
Si te concedieran el superpoder que elegiste, ¿cuál sería la actitud que debería prevalecer para que el superpoder se utilice para salvar vidas, y no para otros fines?
Entonces, las respuestas cambiaron de dirección:
- Sabiduría
- Empatía
- Responsabilidad y compromiso
- Bondad
- Prudencia y sencillez
- Humildad
- Generosidad
- Solidaridad
- Honestidad
- Ética
Este momento nos sirvió para recordarnos la importancia que tienen estos valores en todas las actividades que hacemos diariamente. Si cada una de las actividades estuviera motivada, por ejemplo, por la empatía, la bondad y la sabiduría, podríamos convertirnos en verdaderos superhéroes y hasta salvar vidas, por más irrelevantes o sencillas que nuestras acciones parezcan. Y esto es algo que todas las personas podemos conseguir si nos lo proponemos.
Es por ello que queremos compartir la historia de Mariela: una mujer que cambió un estilo de vida convencional por una vida dedicada a rescatar perros abandonados, motivada por la empatía y la generosidad hacia los animales.
Conozcan a Mariela
Mariela tiene 59 años y vive con su familia en Guatemala. Trabajó por más de 20 años como maestra de una escuela pública en este país. Mariela se considera una persona muy afortunada: ha estado rodeada de personas que la quieren y la ayudan y siempre ha tenido las oportunidades para desarrollarse como persona y contribuir con la sociedad. En su caso, como educadora.
Ante los ojos de muchas personas del siglo XXI, Mariela llevaba una vida normal y tranquila: trabajaba, no contaba con lujos pero tampoco le hacía falta nada y, si las condiciones lo permitían, compraba ropa, viajaba y salía a comer a restaurantes con amigas.
Tras jubilarse, su rutina diaria cambió. Como muchos jubilados, se involucró en actividades nuevas y conoció a muchas personas. Pero lo más interesante, fue que descubrió una realidad completamente nueva en su propia casa, situaciones que siempre habían estado allí pero de las que nunca se había percatado totalmente.
Su hija Silvia tiene un gran cariño por lo animales, y siempre ha ayudado a los que puede. Mariela notaba que siempre iba y venía del veterinario con perros heridos o enfermos, y tuvo algunos que cuidó en su casa mientras se recuperaba. Mariela lo veía como una actividad bondadosa y un compromiso ejemplar, pero nunca se involucró activamente. Así fue durante algunos años… hasta que llegó Sky: una husky que había sido abandonada en la calle, y que se encontraba en muy malas condiciones.
Un cambio de perspectiva: la llegada de Sky
Hace tres años, Silvia, la hija de Mariela, llevó a casa una husky que se encontraba muy enferma y débil. “Cuando llegó a la casa, me sorprendió el hambre que tenía. Buscaba comida en todos los rincones e intentaba comer todo lo que podía”, dice Mariela.
La difícil situación de Sky la conmovió e hizo que se percatara del sufrimiento que pasan los perros de la calle, especialmente los que han sido abandonados. Hambre, frío, dolor físico y angustia son sensaciones que todos hemos experimentado como personas… ¿por qué habría de ser distinto para los animales?
Entonces Mariela pensó que podía ayudar a otros perros, y empezó por alimentar a los perros de la calle que pasaban cerca de su casa. Después, recogía algunos que veía en condiciones graves, y los llevaba al veterinario. A dos de ellos los adoptó. Al principio, rescataba aproximadamente un perro cada mes. Pero ahora no pasa una semana sin que Mariela lleve a uno al veterinario para recuperarlo.
Con el tiempo, Mariela ha ido conociendo gente y organizaciones que la ayudan a conseguir adoptantes para los perros que rescata, pues no tiene espacio para albergarlos a todos en su casa. Ahora, con la generosa colaboración de muchas personas, ha ayudado a no solo a la recuperación de los animales heridos y abandonados, sino que también le ha conseguido un hogar a todos los que ha ayudado… Y no han sido pocos: ¡Mariela ha ayudado a más de 70 perros en los últimos años!
Un día en la vida de un superhéroe: un día en la vida de una resctatista de perros
Mariela realizó todas las actividades que estaban a su alcance para ayudar a los perros callejeros. Empezó por alimentar a los que vivían en la calle, y después se dio cuenta de la importancia de la esterilización, pues así se contribuye a evitar que más perros sigan sufriendo.
Lo primero que hace al encontrar un perro abandonado en la calle es llevarlo al veterinario. Allí le aplican los tratamientos necesarios para eliminar las pulgas o las garrapatas, y se les corta el pelo si no tienen heridas graves en la piel. Si se encuentran bien de salud (es decir, si no están lastimados o enfermos), se esterilizan antes de darlos en adopción. Si no es posible esterilizarlos, Mariela se mantiene en contacto con la persona que lo haya adoptado para esterilizarlo cuando se haya recuperado.
Después de que los perros reciben los tratamientos médicos necesarios, los lleva a su casa para que se recuperen mientras le consigue adoptante. Ahora todo este proceso es relativamente fácil para ella, pues se ha hecho de una red de personas y organizaciones que la ayudan a encontrar rápidamente a personas dispuestas a adoptar a estos perros.
Cada uno de los perros que lleva con su adoptante llevan su correa, collar, placa con el nombre y con el número de teléfono de Mariela (por si llegara a ocurrirle algo), casa, shampoo y tratamiento para pulgas. Además, ayuda a los adoptantes con los gastos de la esterilización (si no fue posible hacerla) y una bolsa de concentrado para que tengan comida los primeros días.
La mayoría de las historias de los perros que ha rescatado las da a conocer en Facebook para concientizar a las personas acerca de las terribles condiciones en las que se encuentran muchos perros de la calle, y las acciones que uno puede hacer para ayudarlos.
Mariela cubre, con su propio sueldo, todos los recursos para que los perros puedan recuperarse, y no cobra nada por hacerlo. La única condición que da a las personas que desean adoptar al perro es que los quieran y los tomen como miembros de su familia. Mariela mantiene contacto con cada adoptante. Lamentablemente, se han presentado algunos casos en los que los perros han tenido que regresar con ella, pero afortunadamente les he encontrado otro hogar donde los cuidan y los quieren.
Un cambio de actitud, un cambio de vida
Ahora Mariela utiliza la mayor parte de su tiempo y de su sueldo para ayudar a los perros abandonados en la calle. El deseo de comprar cosas o realizar actividades para su beneficio propio se ha sustituido por el anhelo de poder ayudar a los animales. Y esto ha representado un cambio radical en el estilo de vida.
Contrario a lo que se podría pensar, los cambios en el estilo de vida de Mariela no han implicado que dejara de practicar ejercicio, comprar ropa o refaccionar con sus amigas. Lo que sí cambió fue la manera en la que realiza estas actividades: practica yoga para mantener su mente tranquila ante situaciones difíciles, compra ropa únicamente cuando es necesario y la relación con muchas personas se ha fortalecido porque se ha vuelto más empática.
Los retos más grandes
Afortunadamente, Mariela tiene el apoyo de su familia para dedicarse a esta actividad, y también cuenta con el espacio necesario para cuidar a los perros que rescata mientras se recuperan. Poco a poco ha ido reduciendo gastos personales para poder cubrir los tratamientos y los recursos materiales para que los perros puedan recuperarse.
Mariela dice que lo más difícil que le toca enfrentar es que en su localidad no hay un albergue de perros donde uno pueda acudir para tratar a los animales enfermos o heridos. Por ello, gran parte de su tiempo y la mayoría de su sueldo lo utiliza para ayudar a los perros.
Muchas personas se han identificado con su trabajo y la apoyan con donaciones de alimento para perros, espacio para cuidarlos, dinero para cubrir algunos gastos, o tratamientos sin costo en la veterinaria. La recuperación de los perros es el resultado del esfuerzo y la buena voluntad de muchas personas que la apoyan.
La recompensa
“Ver que un perro ya no está sufriendo, y que ahora es sano y forma parte de una familia que lo quiere es lo más satisfactorio del trabajo que hago”, dice Mariela. Pero también ha visto cambios positivos que no había considerado inicialmente. Ha comprobado que muchas personas ahora son más compasivas y respetuosas hacia los animales. “Cuando ayudas, los beneficios se expanden de maneras que no te esperabas”, dice.
Mariela enfatiza que los cambios en la actitud de uno mismo también son sorprendentes. Cuando adquieres una actitud de servicio, estás dispuesto a modificar tu estilo de vida —como recortar muchísimos gastos— para tener los recursos necesarios para ayudar. Esta actitud se traslada, inconscientemente, a otras actividades que realiza. Considera que ahora es más fácil ponerse en el lugar de otros, y esto ha fortalecido su relación con otras personas.
La lección detrás de la historia de Mariela
Cuando preguntamos a nuestros amigos y familiares ¿Qué superpoder elegirías para salvar vidas? inicialmente muchos pensaron en todo tipo de habilidades físicas fantásticas, otros dieron respuestas más realistas y con algunos hasta nos adentramos en temas filosóficos. Pero con todos llegamos a la misma conclusión: sin empatía, simplemente somos como un superhéroe encarcelado.
No importa de cuántos recursos materiales dispongamos o qué habilidades físicas extraordinarias tengamos… si no podemos identificarnos con el sufrimiento de otros, nos será muy difícil, hasta imposible, ayudarlos.
La historia de Mariela nos demuestra que al cambiar ciertas actitudes y al desarrollar la empatía, es verdaderamente posible ser de gran beneficio para otros… y con su historia vemos que la ayuda no ha sido para pocos. Más de 70 perros que antes se encontraban sufriendo, ahora forman parte de una familia que los cuida y los quiere.
Los pequeños cambios que Mariela hizo en su rutina (por ejemplo, empezar a alimentar a los perros que vivían en la calle) en un principio podían parecer muy pequeños, pero la ayudaron a desarrollar la firmeza de querer ayudar a aliviar el sufrimiento de otros, tras ver cómo muchos perros iban mejorando.
Todos los superhéroes de las películas, cómics e historias populares tienen un aspecto común: el deseo de querer ayudar a otros. Entonces, nos damos cuenta que no hace falta teletransportarnos, volar o regresar en el tiempo para poder salvar vidas. Si desarrollamos empatía y utilizamos nuestra maravillosa capacidad humana, podemos también, convertirnos en superhéroes.
¡Es tu oportunidad de ayudar!
Si te identificas con el trabajo de Mariela y quieres contribuir a su causa, ayúdanos haciendo un UpVote, un Resteem siguiendo nuestras publicaciones. El 100% del dinero que recibamos como SteemDollars lo donaremos para apoyar la iniciativa de Mariela.
Los comentarios y las sugerencias son una gran ayuda. ¡Queremos conocer tus ideas! Juntos podemos hacer que crezca para apoyar a la recuperación de más animales.