Esperando el sol invoco tu presencia en oración Señor; doblando mis rodillas me coloco en el lugar más alto Padre Eterno, me pongo a tus pies mi Dios y te doy gracias, porque esto significa que estoy viva, que en tu misericordia me has dado una nueva oportunidad de ver tu luz, sintiendo el gozo de tu estancia en mi corazón, de sentir tu paz aun en tiempos de intranquilidad e incertidumbre; la fuente inagotable de tu amor protege mi endeble humanidad, retiras inoportunas cargas que hacen doblar mi espalda; siento venir tus manos extendidas a mantenerme erguido en tu nombre ante el mundo, señalándome la senda por donde caminar.
Gracias Padre, pues los momentos malos los diluye tu presencia, el volverme con tu ayuda a levantar, fortalece mi constancia en mi debilidad, me alegra depender de ti Rey de los reyes, aportando el esfuerzo que demanda tu palabra, en conjunción de manos y en tu guía, no habrá problemas sin solución Divina; para ti no hay imposible; en eso creo.