Las cosas suceden, siempre, más tarde o más temprano pero suceden en cualquier grado y lamentablemente no estamos preparado para ello, y cuando ocurren, instintivamente el factor negativo del momento pasa a comandar nuestro organismo y acciones, pensamos lo peor, renegamos, y esa acumulación de angustias y tensiones se expresan en lo orgánico, altera el metabolismo, no podemos idear con claridad, comúnmente nos bloqueamos y de esa forma no hay solución alguna.
De las peores tragedias se puede extraer lo positivo, “no hay mal que por bien no venga” reza un refrán popular, no es fácil hacerlo, pero el pensar en positivo, el buscar el lado bueno de las cosas se convierte en un excelente bálsamo, te ayuda a organizarte mentalmente para la búsqueda de soluciones factibles al problema, te disminuye la tensión emocional y Arterial, te devuelve el equilibrio entre lo físico y lo Psíquico, es una excelente autoayuda, una muy buena terapia. la Positivoterapia.
Algunos lectores se preguntarán, ¿no es negar la realidad ese planteamiento?. No, la realidad persiste, lo que cambia es el abordaje, tu estado ante ella, abres una puerta de salida a la crisis, es como quitarse el polvo tras la caída, diagnosticar las consecuencias más allá del momento aumenta nuestra capacidad resolutiva por más difícil que sea la circunstancia.