... calles, donde humanos malos jugaban a la pelota conmigo... Pero gracias a mis nuevos humanos, estoy bien. Vivo en una guarida, aunque para ser una guarida está muy iluminada. Soy un poco odiosa, y muy desconfiada, por eso mismo sólo le doy cariño al humano que me trajo a la guarida, y a otros dos ahí, son chéveres... Llevo poco más de un año viviendo aquí, ¡saludos!