En pleno siglo XXI todavía existen controversias en cuanto a la morfología y colores que tienen las orugas y las que en definitiva muestran las mariposas y polillas en su etapa adulta.
Es que muchas partes de su anatomía se corresponde con adaptaciones para la supervivencia, mostrando ser temible o de sabor desagradable para desanimar a los posibles depredadores de las orugas, mientras superan esta etapa de metamorfosis.
En el caso de la oruga, éstas presentan varios apéndices en el tórax (6) y en el abdomen (±10), correspondientes a las patas verdaderas y patas falsas, respectivamente. Las orugas constituyen un estadio del desarrollo indirecto de un lepidóptero, que pertenecen a la Clase insecta, con su característica notable de poseer 6 patas, 2 antenas y, por lo general, 4 alas.
Muy cerca de las patas verdaderas y falsas existen varios espiráculos que se adaptan al sistema respiratorio, se ubican en cada segmento del cuerpo, en la zona lateral del abdomen y tórax de la oruga. Lo que se tiene información confirmada es que los colores frecuentemente son distintos en su fase joven larvaria y cuando completan su metamorfosis.
Tanto las propatas, como las patas falsas tienen una funcionalidad relacionada con el desplazamiento de la oruga. Ambas pueden asirse a diferentes superficies, tal como lo presento en este Boletín, se aferran a una rama horizontal o en una pared rugosa vertical, pueden moverse con tal facilidad y rapidez sin caer al piso y si lo hacen es como sistema de protección para huir del peligro.