La reserva ecológica de la Costanera Sur es un gran espacio verde de terrenos ganados al Río de la Plata, todo relleno de tierra y demolición de la época en que se construyeron las autopistas que circulan elevadas por la Capital Federal.
Recuerdo cuando era un incipiente adolescente e iba a pescar por allí el río llegaba hasta la avenida costanera. Hoy sus aguas están a mil metros de esa vía, así de enorme ha sido la cantidad de elementos que se han echado a la rivera del río.
Esos rellenos fueron solo una acumulación de tierra, cemento y hierros retorcidos por muchos años pero la naturaleza hizo lo que sabe hacer: creció la vegetación y fueron colonizados por aves, mamíferos y reptiles, un día ese lugar fue declarado reserva ecológica y comenzó a cuidarse, se hicieron senderos para explorar, se construyeron sanitarios y otras mejoras y la gente comenzó a visitarla.
Se convirtió en un oasis donde hacer senderismo, bicicleta y entrenamiento, grupos de cazadores de fotografías exploran y buscan objetivos para capturar.
También la gente común va a tomar mate, conversar y distenderse.
El contraste entre la ciudad y la jungla es evidente y solo está separada por unos cientos de metros.