Cuando la luna en su esplendor brillaba sin parar
en la cienaga miraba la luciernaga en asombro
con sus ojos maravillados, grandes y redondos
su pequeño cuerpo comenzo a vibrar
la luz titubeaba mientras revoloteaba
y la feliz lucernaga en la ciegana brillaba
todas las demas la miraban mientras bailaba
junto a la luna llena en una noche estrellada
y en una danza sincronizada, todas las demas luciernagas brillaban
al compas del sonido de los grillos, aves y lobos
era una orquesta natural de luz y chirridos
que solo en la cienaga nocturna existe cual latidos de corazones rotos.