Se escuchaba algo,
en el armario rosado,
quizá estaba dañado
hasta que de él salió algo.
Salió un pájaro,
que ahí, estaba atrapado,
se miró en el espejo un rato
y se marchó, sin dejar rastro.
Más tarde llegó la mosca,
cerró el armario de forma jocosa,
ahí entendí, que ella hace bromas
y había encerrado al ave, para reírse sola.
Créditos Margarita Palomino