La lluvia llega a la ciudad, ella se asoma sin preguntar, lleva gotas azul cristal, agua que transparente va.
En algunas plantas se suele colgar, ellas la necesitan de más, suelen por algunas horas hablar, hasta que se aburre y se va.
También le gusta a la casa entrar, por eso hay goteras dentro del hogar, no seamos egoístas, la lluvia nos quiere visitar, luego podremos con un trapo secar.
Un día yo la capturé, en un vaso con tapa la guardé, le leía cuentos y le daba café, hasta que entendí, que la libertad es lo que a ella le hace bien.
Créditos Margarita Palomino