Ha llegado Zomapa,
con su conciencia envuelta en galletas saladas,
no se mueve, no dice nada,
permanece estática,
a veces parece asustada,
pero, lleva una sonrisa camuflada,
que traspasa todo,
la conciencia,
las galletas,
la vestimenta morada
y hasta la cámara fotográfica.
Ha llegado la gansa,
con hambre y por un buitre acompañada,
picotea, trozos de galleta arranca,
junto con el buitre de alas coloreadas;
a veces abren las alas,
pero, no vuelan,
están estacionadas.
La conciencia queda destapada,
es pequeña,
alta,
cuadrada,
azulada,
cambia,
siempre cambia.