Cuando niños nos contaron, que un ratón viene a visitarnos, cuando se caen los dientes de leche, dejando siempre un presente. Colocábamos la muela bajo la almohada, en la noche el ratón la sacaba, a cambio nos dejaba, monedas de chocolate para endulzar la mañana.
El ratón Pérez salía corriendo, por un pequeño hueco en el suelo, recorría el prado inmenso, llevando un diente en su hocico pequeño. Pocas personas lo han visto, es gris y pequeñito, algunas veces deja ver su cola, teniendo cuidado que no lo cojan.
Tras largas horas de carrera, llega a una especial pradera, desde las estrellas baja un anzuelo, para subir el diente bello.
Es la princesa ratona, que vive en esta zona, ella pule los dientes, convirtiéndolos en cuerpos celestes. El ratón Pérez está enamorado, por eso le lleva dientes blancos, que encuentra bajo las almohadas de los humanos y sirven para que la princesa adorne su cielo encantado.
Cuando mires las estrellas, recuerda que alguien las decoro con paciencia, para darle brillo al firmamento, con los dientes que en la niñez perdemos.
Fin
No olvides lavar tus dientes, no querrás ver estrellas llenas de caries.
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.