El último poema no tiene nada de poesía,
por que a pesar de beberme todos los versos,
quede sedienta,
sedienta de más rimas.
Y aunque el abecedario me cobijó bajo su manto
las letras sencillamente no me quedan;
aunque prometí que sería buena
el dolor de los puntos me consumió todas las comas,
los párrafos y los poemas que escribí
mientras las lágrimas borraban todas mis letras.
Y en las noches de poesía
cuando la luna gritaba versos
y las estrellas rimas,
yo yacía borracha de letras,
mientras mi propia tinta me consumía.
Por eso decidí que tal vez escribiría poemas invisibles
que nadie leería y que soñaría versos llenos de sabiduría
y decidí que pintaría mi vida con los colores de la poesía
y que en mis venas, correrá tinta.
Escribir poesía me permitió ser yo misma a la vez que mis demonios se convertían en versos,
estrofas y rimas.
Y aunque ahora mis poesías ya ni siquiera riman,
y quedé convertida en un vago intento de poeta
al menos sé que estarás para mi,
al menos,
en mis noches de poesía.