Cézanne es considerado uno de los exponentes más importantes del movimiento pictórico post-impresionista europeo. Especialmente su obra tardía, alcanza la cúspide de la excelencia con obras de gran composición y colorido. En ellas encontramos dos pares de fuerzas en tensión: la estabilidad y el movimiento, por un lado, y el contraste y la armonía, por otro.
Esta pintura expresa una fuerte convicción del artista por su tarea, producto de un alma sensitiva y vigorosa. Por ello es que sus cuadros reclaman mucha atención por parte del espectador, dada la complejidad artística de los mismos. En su momento el arte de Cézanne significó una novedad, ya que su obra se situó entre el viejo arte figurativo y el arte abstracto por venir, de allí su carácter “transtivo”.