Sin darse cuenta llego el día,
…por que para todo hay un primer día y un principio y un primer momento...
Pepito ya no podía hacer los deberes, hacía tiempo que se le acumulaba el desorden en su escritorio. Pepito decidió ¡poner orden!
…las decisiones más inocentes, tienen un desarrollo crucial en nuestras vidas…
Los lápices en los lapiceros, los papeles en las bandejas, los colores en su estuche, la pluma en su tintero...
Una vez limpia y despejada, en el centro de la mesa apareció un solitario rotulador. Lo destapo y no tenia punta, lo miró, dudó pero decidió que hacer con el, ¡lo tiró! Miró la papelera y comprendió que no tiraba un rotulador, sino que tiraba, lo que YA NO SIRVE.
Y desde entonces su mesa quedó más vacía, despejada, y en su escritorio ya pudo hacer sus deberes.
FIN
Y esta es la historia del
de vez en cuando
recordar que debo limpiar y ordenar,
además de mis cosas, mis ideas,
conceptos, sentimientos, emociones…
y alguna cosilla también tirar.