Ven conmigo y despierta esa parte llena de matices hermosos de tu infancia y recuerda todas esas caricaturas que veías de niño, yo no tengo una mente normal así que te contare a detalle lo que me pasaba cuando veía alguna de mis caricaturas favoritas.
Yo era una pequeña de 10 años que le temía mucho a la oscuridad, poco a poco lo fui superando ya que tenía un amigo que aunque era cobarde tenía mucho coraje en su pelaje, si, estoy hablando de ese cachorro mestizo y pequeño que se asustaba hasta con su propia sombra, pero no dudaba en salir a rescatar a su dueña de cabellos blancos y piel pálida; No recuerdo haberme ido a dormir sin antes ver su caricatura y aunque los fantasmas y monstruos eran espeluznantes (que hasta hoy les tengo miedo) su valentía alegraba mi temeroso corazón e iluminaba mis noches oscuras, así aprendí que está bien tener miedo, gritar, llorar o hasta sentir que no puedes vencer a ese algo que te causa temor, siempre y cuando trabajes todos los días para poder superarlo, todo lo demás está bien .
Uno de mis deseos era tener un laboratorio secreto como el de Dexter, en cada capítulo él se inventaba cosas geniales que para mi edad eran como un incentivo para crear mis propios artefactos locos, eso creó en mí una llama que todos los días sigue creciendo y sé que nunca se apagara.
El romance era algo que me encantaba de niña, así fuera algo sutil o muy audaz, siempre me quedaba embelesada viendo como los protagonistas se enamoraban o como surgía ese amor, creo que era uno de esos pocos niños que cuando veía un beso no decía “eww” si no más bien “aww”. Los chicos del barrio (para que se oiga gringo, diremos: KND) tenían esas parejas que nunca se decían nada, pero con sus miradas y acciones, podíamos saber que estaban pensando (excepto tú, Miguelon) y además de eso tenían mucho para ofrecer, sus aventuras creadas en un mundo donde los padres tenían un organización secreta y los niños eran su propios héroes que defendían al mundo de esa maldad, me hacían pensar que mis padres también podían estar involucrados en eso. .
“Que le digo, que me dice, le digo, o no le digo, pero le dije, lo que dije, ay que le digo. . . by: Número 1 (Miguelon) “
Siento que si comienzo a hablar de esta serie animada nunca voy a terminar, porque a pesar de que no es un “cartoon” como tal, formo una parte muy importante de mis tardes de meriendas divertidas. Cada uno de los personajes de Los Jóvenes Titanes, tiene una esencia, una marca, estampa y forma peculiar que me hacían llorar, reír, reflexionar y entretenerme a gran escala (también la canción de puffy Amiyumi era culpable de esto). Hare un post más delante de esta serie porque tengo demasiado por contar y decir acerca de mi grupo favorito.
Este es un mensaje de la Nathalie del pasado: El secreto perfecto para ser feliz en tu infancia, recae en tener el equilibrio perfecto entre ver caricaturas y crear juegos sorprendentes usando tu imaginación.
Gracias por leer este post, seguiré creando historias simples y llenas de color.