Mirar y mirarse son dos cualidades básicas del proceso didáctico plástico.
“…es el don de la mirada salvaje y, en ese mismo instante, se abre la puerta del sincretismo primitivo; entonces uno empieza a entender. Una sobre estimación al pasar los siglos en remunera-ble percibiéndolo con conceptos modernos para su contexto originario. Es prescindible tomar en cuenta la manipulación de la obra con una visión distorsionada por mera proyección del analítico, donde caben conceptos básicos pero ajenos al primitivismo de las culturas y tradiciones de los obradores.
Es ahora cuando el valor artístico exalta el estudio en conjunto "del"
En el caso de los objeto en estudio la credibilidad tiene una gran base de credibilidad; los objetos se nos hacen creíbles en virtud de su autenticidad, basada en gran parte en la sinceridad con la que un obrador o la sociedad en la que actúa, nos ofrece un trabajo de valor.
De opiniónes se deriva a menudo una decidida obras de arte. es ¿un arte que tiene necesidad de toda suerte de explicaciones?, como se juzgarse fuese un continuo juego al azar, pretendiendo entender la obra como al hombre, ¿es la observación del arte puede conducir a un efectivo aprovechamiento del mismo? Es entonces, no el tipo de análisis o criterio congruente, alguna teoría historicista que ejemplifique la dotación simbólica de algún elemento emanando lógica que perpetua para todo, el conjunto de la obra. Es para mi preferencia la fidelidad de la sinceridad en la observación, el mirar sincero.
Es necesario e imprescindible el entrenamiento para entender, aprender y lograr a "mirar" de tal forma que se conjugue todo los aspectos técnicos, físico, teóricos, etnograficos y aun mas "creíbles" de todos la apreciación en función del gozo y estimulo admirativo, tal conocimiento que no es sino la percepción que complace en conjunto del resultado, es volver a idear un sentido del mundo a raíz de la observación del reflejo constante de lucidez de la creación
es necesario participar de
la creación misma, ser en cierta medida creadores nosotros mismos,
ejercitar una cierta dosis de fantasía, acompasar o bien
contraponer nuestra propia experiencia a la del artista, etcétera. (Bertolt Brech)








