Los angeles siempre estubieron en medio de las obras de Dios, le acompañaron, pero algunos quisieron tomar su propio camino, mientras otros siguieron sirviendo al Todopoderoso, el Angelus, cayo de la gracia de Dios, cuando quiso decidir su propio camino, su belleza plasmada en la entrega anterior, no es suficiente para cubrir su inmensa tristeza, porque ahora no es el Angelus, sino Et Cecidit Angelus.
En reversa