Mucha gente se alarma y cree que es el fin del mundo cuando le dicen su hijo es autista o su hijo es asperger. Y si, no lo niego. Yo también lloré ¡y mucho! cuando me lo dijeron, pero inmediatamente entendí que no es el fin del mundo, sino mas bien el inicio de un mundo maravilloso y lleno de aventuras diarias.
¿Saben cuál es el secreto? Ponerse en sus zapatos, entenderlo, ayudarlo y llevarlo con mucho tacto y paciencia. Yo me río mucho con las ocurrencias, espontaneidad y sinceridad con la que se expresa. He pasado pena, pero las personas cuando hace algo o dice algo que no debe y le explico, con una gran carcajada y a gran volumen me dice “ups! Lo siento mamáaaaaaa!" Y parece mentira, pero las personas que están a su alrededor se contagian con sus risas.
Como todos saben, el síndrome de Asperger es un tipo de autismo. El autismo afecta la manera en la que una persona interpreta el idioma, se comunica y socializa. Y mi hijo no es la excepción. A veces se estresa porque no entiende algo o porque, generalmente en el colegio le “cambian las señas”, pero afortunadamente, tiene compañeros y amigos que lo han ayudado mucho y eso es lo importante.
Lo positivo de tener tan de cerca a una persona con asperger, es que no comes cuento con las tantas ficciones sobre un Asperger, como lo hacen ver muchos autores. Mi hijo es independiente, aplicado, ordenado y muy buen estudiante, sobre todo en matemáticas. Los asperger no hacen las cosas como los demás, tienen sus propios modos (y vaya que si), llegan a veces a ser incluso más efectivos que los del resto, aunque desde el punto de vista de nosotros los neurotípicos, sus formas de hacer las cosas sean muy rígidas y programadas.
Así que nuestra vida, en casa es muy parecida a la de las familias completamente “normales” pero a nosotros nos ha gustado salirnos del montón y disfrutar su condición. Aprendemos, nos divertimos, nos estresamos y nos calmamos juntos. Y esa es la esencia de la vida, ser tolerantes, pacientes y lo más importante, actuar con más amor y menos palabras. Si les hablas mucho, no te van a entender, pero si los tomas de la mano y les dices “confía en mí, yo te enseño” verán que tendrán un mundo infinitamente hermoso. Su gratitud y confianza es lo mejor de todo. Van a tener a una persona capaz de darles el amor más puro, inocente y sincero del mundo. Con amor, se logran muchas cosas.
Texto y fotos @YelitzaFigueroa