Me preguntaba si podías llegar a olvidarte de ti misma. No prestarte atención. No mirarte al espejo. No pararte a pensar en lo que realmente quieres y, aún más importante, en por qué lo quieres. Supongo que hay semanas en las que los días del calendario parecían tan amontonados que casi no me daba tiempo a ir tachándolos y la vida iba más rápido que yo, así que me perdía en eso: en todas las cosas que tenías que hacer, e obligaciones reales y en otras más que terminé imponiéndome en algún momento que ni siquier recuerdo.
Y entonces dejas de ser tú. Te conviertes en otra persona.
Igual, pero con diferentes metas, expectativas, sueños...
<<Pero, ¿Quien quiero ser?>>, me repetía...