Ella tiene un lunar cerca del labio, y se le ve tan sensual que es difícil conversar con ella sin imaginar besarla.
Ella tiene una belleza natural que encanta, y se maquilla tan hermosa que te quita el aliento.
Ella tiene una cicatriz en el cuello, pero cuando veo esa cicatriz sólo recuerdo lo que hay más abajo.
Ella tiene unos pechos de ensueño, también tiene un lunar en el seno izquierdo, que adorna aún más esas figuras curvas de su cuerpo.
Ella tiene tres cicatrices en el abdomen, ese suave abdomen que tanto insiste en cubrir.
También tiene unas caderas anchas, que pueden contener dentro de sí mismas al mundo entero.
Ella tiene unas nalgas redondas, y cuando me permite acariciarlas siento en mis manos el mismo cielo.
Ella tiene un lunar en su entrepierna, que como un portero cada vez que lo veo me da la bienvenida.
Tiene muslos gruesos, y me fascinan las líneas que conectan su tronco con sus piernas.
Estrellas sobre mi cabeza, cada que la veo caminar hacia mi, con un vaivén hipnotizante que me da una nota.
Ella tiene mucho, tiene unas dimensiones exquisitas, tiene unos brazos que al rodearme me dopan.
Ella no "me gusta de todas formas", ella me encanta de todas las formas. Ella tiene estándares. Ella tiene dotes.
En todo sitio que llega se hace notar, se hace envidiar por ser tan bella, aunque no se dé cuenta.
A ella nadie la merece, a ella nadie la persigue. A ella no le hacen favores, pero todo lo consigue.
El cabello se lo tiñe, se perforó la lengua. Bebe cerveza y vino, y no distingue las marcas de ropa.
Ella es así, y ella eres tú.
Nota: Ésta es una historia original, escrita por mi. No copiar ni distribuir sin autorización mía.
Autora del dibujo: Roselin Estephanía (https://www.facebook.com/RoselinEstephania/)