Incluso como especie tenemos miedo a la soledad, es un instinto muy arraigado en la conciencia colectiva, somos seres gregarios e interdependientes, pero quizás ahora no es tanto la supervivencia en sí la que buscamos en la compañía, sino la supervivencia emocional, psicológica. Necesitamos la interacción con otros seres humanos para confirmar nuestra existencia, en ellos reflejamos nuestra propia presencia. Puede que eso sea lo más aterrador de estar solo, en silencio, en un cuarto a oscuras o en cualquier tipo de aislamiento: no sabemos lo que habita en nosotros, cuál de todas las resonancias que rebotan en nuestras mentes es realmente nuestra.
A lo mejor debemos aprender a renunciar un poco al ruido y la comparsa de todos los días, a separar el festival de luces y efectos especiales de nuestra propia identidad. Hay muchas cosas por descubrir en uno mismo, muchos rincones y maravillas, pero están ahí, a la espera.
PD: en la oscuridad también podríamos tropezarnos con el ello del que hablaba Freud... y eso es bastante aterrador, intrigante, pero aterrador.
¡Saludos!
RE: Estar a oscuras [Reflexión]