Si pierdo el habla, la tinta me encuentra.
Y me invento cada día.
Me pinto la cara con los colores de la mañana.
Y el sol ya no me quema tanto.
Y la brisa ya no sacude éste vacío .
Y la tierra bajo mis pies ya no es tan fría.
Y me descubro sola,
cuando nadie escucha y los sentimientos parecen un quejido.
Confesandome en silencio.
No sé si me pierdo o me encuentro cuando pienso en ti,
pero le sonrío al café
y beso el cigarro.
Y me aferro y suelto.
Y me duermo pero sigo despierta.
Y te sueño cuando me miento.
Y no sé si es real pero ya no te veo aquí.
Si camino por la casa sé que no estas en la otra habitación esperando.
Si me sorprende la noche, ruego que me encuentre el sueño.
Porque el cansancio no me vence.
Y el té se burla de mi.
Y es que ya no te espero, porque sé que no vendrás.
Aunque aún puedo oír tu voz en mi cabeza.
Pero me deshice de tu rostro.
Porque ahora sólo te recuerdo serio, distante, sin emoción.
Y me perdono tanta contradicción. Y no me culpo por tu ausencia.
Juego a olvidar tu nombre, cuando lo escribo sin ánimos.
Cuando finjo no extrañarte.
Y le doy sentido a las mentiras,
sólo para sentir que aún puedo hablar contigo.
Y me perdono tanta contradicción
Y revivo en mi mente algunos momentos.
Pero ya te he pierdo el sabor.