La noche es el mejor momento para darle un extra al cuidado de la salud y apariencia de nuestra piel. De noche podemos aplicar más productos un poco más pesados ya que estos serán absorbidos mientras dormidos y mientras nuestra piel se regenera. Lo principal es hidratar nuestro rostro y aplicar algún tratamiento según nuestro tipo de piel si así lo necesitamos.
Todas las noches yo sigo esta rutina:
Primero, si tenía maquillaje, empiezo con un desmaquillante líquido bifásico y un algodón para retirar la máscara de pestañas y la sombra de ojos. Después, limpio mi cara con un gel limpiador que tiene pequeñísimas partículas exfoliantes. Este gel no reseca mi cara ni tampoco es grasoso. A veces lo intercambio por un jabón de glicerina si necesito una limpieza más profunda cuando llevo una base más pesada. Otras veces también lo combino con una crema limpiadora que ayuda a eliminar el maquillaje ya que es un poco oleosa.
Luego, paso por todo mi rostro un algodón con agua miscelar. La que yo uso también tiene agua de rosas y es hidratante. Es ideal para terminar de limpiar el rostro, quitar cualquier impureza y empezar a hidratarlo antes de la crema.
Después, aplico una crema de caléndula y sábila que es especial para combatir las cicatrices del acné además que hidrata la piel. Esta solamente la utilizo por las noches para que pueda actuar mientras duermo.
Por último, aplico un poco de aceite de coco líquido en el contorno de los ojos, en la comisura de los labios y en cualquier otra área que sienta reseca para que se pueda absorber durante toda la noche.