Hay temporadas que prueban nuestra fe. Temporadas donde debemos aferrarnos a las promesas de Dios.
Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
1 Corintios 10:12
Estoy seguro que más de una vez hemos visto a un hermano trastabillar y ceder al pecado y también estoy seguro que puede ser muy tentador juzgarlo pero ahí es cuando debemos recordar que en algún momento nosotros hemos pasado por lo mismo.
Hay temporadas en la vida que pareciera que todo se nos viene encima. Momentos de prueba, de aflicción, de incertidumbre. Pero es precisamente ahí donde debemos aferrarnos más a la Palabra de Dios.
Ésa es la herramienta que usa el enemigo: utiliza nuestra debilidad y nuestra vulnerabilidad a tropezar. No debemos descuidar nuestros pasos y mucho menos nuestros pensamientos.
Debemos reconocer en todo momento que todo lo que Dios hace lo hace por amor a nosotros y en todo momento busca restaurar la comunión con él. Aunque la corrección en algunos momentos puede hacer dura o dolorosa, todo lo que Dios desea para nosotros es simplemente para nuestro bien.
Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
Sabemos que no es fácil mantener la fe en medio de las dificultades pero debemos recordar que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio. El mismo que comenzó en nosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Muchas Gracias por compartir esta lectura, deseo que el Espíritu Santo de Dios traiga revelación de su palabra a nuestras vidas.