las bebidas fuertes lo alborotan;
bajo sus efectos nadie actúa sabiamente.
Un rey furioso es como un león rugiente;
quien lo provoca, pone su vida en
peligro.
Es honra del hombre evitar discusiones,
mas cualquier necio puede iniciarlas.
Cuando es tiempo de arar, el perezoso
no ara;
pero al llegar la cosecha; buscará y no
encontrará.
Las intenciones secretas son como aguas
profundas,
pero el inteligente sabe
descubrirlas.
Hay muchos que presumen de leales,
pero no se halla a nadie en quien se
pueda confiar.
¡Felices los hijos que deja
quien ha vivido con rectitud y honradez!
Cuando el rey toma asiento en el
tribunal,
le basta una sola mirada para barrer el
mal.
Nadie puede decir tengo puro el
corazón.
estoy limpio de pecado.
Pesas falsas y medidas con trampa
son dos cosas que el Señor aborrece.
Por sus acciones se conoce
si un joven se conduce con rectitud.
El oído para oír y el ojo para ver
fueron creados por el Señor.
No te entregues al sueño, o te quedarás
pobre;
mantente despierto y tendrás pan de
sobra.
"¡Que mala mercancía!", dice el
comprador,
pero una vez comprada se felicita a sí
mismo.
Vale más quien habla con sabiduría,
que todo el oro y las joyas del mundo.
Al que salga fiador por un extraño,
quítale la ropa y tómasela en prenda.
Al hombre le gusta alimentarse de
mentiras,
aunque a la larga le resulte como bocado
de tierra.
Los planes se afirman con un buen
consejo;
la guerra se hace con una buena
estrategia.
El chismoso no sabe guardar un secreto,
así que no te juntes con gente chismosa.
El que maldice a su padre o a su madre,
morirá en la más espantosa oscuridad.
Lo que al principio se adquiere
fácilmente,
al final no es motivo de alegría.
Nunca hables de tomar venganza;
confía en el Señor, y él te hará triunfar.
El Señor aborrece el uso de pesas falsas;
las pesas falsas son reprobables.
El Señor dirige los pasos del hombre;
nadie conoce su propio destino.
Es peligroso que el hombre le prometa
algo a Dios
y que después reconsidere su promesa.
El rey sabio aleja de sí a los malvados
y los aplasta bajo su rueda.
El espíritu que Dios ha dado al hombre
es luz que alumbra lo más profundo de
su ser.
El rey se mantiene seguro en su trono
cuando practica el amor y la verdad.
El orgullo de los jóvenes está en su
fuerza;
la honra de los ancianos, en sus canas.
La maldad se cura con golpes y heridas;
los golpes hacen sanar la conciencia.
Bendiciones;