1 Amar la disciplina es amar el saber;
odiar la represión es ser ignorante.
Al hombre bueno el Señor lo aprueba,
a la pícaro lo condena.
El mal no es base firme para nadie;
los justos tienen raíz permanente.
La mujer ejemplar hace de su marido
un rey,
pero la mala esposa lo destruye por
completo.
Los hombres justos piensan en la justicia;
los malvados, solo en el engaño.
Las palabras del malvado son una trampa
mortal;
las del hombre justo,salvación.
Los malvados caen, y ese es su fin,
pero la casa de los justos queda de pie.
Al hombre se le alaba según su
inteligencia,
pero el tonto solo merece desprecio.
Más vale menospreciado pero servido,
que reverenciado pero mal comido.
El justo sabe que sus animales sienten,
pero el malvado nada entiende de
compasión.
Los malos deseos son la red de los
malvados;
la raíz de los justos es permanente.
El malvado se enreda en sus propias
mentiras,
pero el hombre justo sale bien del
apuro.
Cada uno recoge el fruto de lo que dice
y recibe el pago de lo que hace.
El necio cree que todo lo que hace está
bien,
pero el sabio atiende consejos.
El necio muestra enseguida su enojo;
el prudente pasa por alto su ofensa.
El testigo verdadero declara la verdad;
el testigo falso afirma mentiras.
Hay quienes hieren con sus palabras,
pero hablan los sabios y dan el alivio.
El que dice la verdad permanece para
siempre,
pero el mentiroso solo un instante.
En los planes del malvado hay
mentira;
en los consejos del hombre de paz,
alegría.
El hombre justo jamás sufrirá ningún
mal,
pero el malvado recibirá todos los males
juntos.
El Señor aborrece a los mentirosos,
pero mira con agrado a los que actúan
con la verdad.
El inteligente no hace alarde de su saber,
pero el necio hace gala de su estupidez.
El que trabaja, dominará;
el perezoso será dominado.
La angustia deprime al hombre;
la palabra amable lo alegra.
El justo sirve de guía a su prójimo,
pero los malvados pierden el camino.
El cazador perezoso no alcanza presa,
pero el diligente alcanza grandes
riquezas.
El camino de la justicia lleva a la vida;
el de la imprudencia lleva a la muerte.
Bendiciones,