1 Más vale ser pobre y honrado,
que necio y calumniador.
No es bueno el afán sin reflexión;
las muchas prisas provocan errores.
La necedad del hombre le hace perder el
camino,
y luego el hombre le echa la culpa al
Señor.
La riqueza atrae multitud de amigos,
pero el pobre hasta sus amigos pierde.
El testigo falso no quedará sin castigo;
el mentiroso no saldrá bien librado.
Al que es dadivoso y desprendido,
todo el mundo lo busca y se hace su
amigo.
Si al pobre hasta sus hermanos lo
desprecian;
con mayor razón sus amigos se alejarán
de él.
El que aprende y pone en práctica lo
aprendido ,
se estima a sí mismo y prospera.
El testigo falso no quedará sin castigo;
al mentiroso le espera la muerte.
No es propio del necio hacer derroche de
lujos,
ni mucho menos del esclavo gobernar a
grandes señores.
La prudencia consiste en refrenar el
enojo,
y la honra, en pasar por alto la ofensa.
Lo que quiere el hombre es lealtad;
más vale ser pobre que tramposo.
El perezoso mete la mano en el plato,
pero no es capaz ni de llevársela a la
boca.
Del castigo al insolente, el imprudente
aprende;
el sabio aprende con la sola corrección.
Maltratar al padre y echar de la casa a la
madre
son actos vergonzosos y reprobables en
un hijo.
Hijo mío, si dejas de atender a la
represión
te apartarás de los buenos consejos.
El testigo falso se burla de la justicia;
el malvado lanza maldad por la boca.
Listas están las varas para los insolentes;
los buenos azotes para la espalda de los
necios.
Bendiciones,