1 No le va bien la nieve al verano
ni la lluvia a la cosecha
ni los honores al necio.
Como gorrión perdido o golondrina sin
nido,
la maldición sin motivo jamás llegará a su
destino.
Al caballo hay que domarlo,
al asno hay que frenarlo
y al necio azotarlo.
El que al necio no responde,
por necio no pasa.
El que al necio sabe responder,
como tal le hace parecer.
Confiar al necio un mensaje
es cortarse los pies y buscarse problemas.
No va lejos el cojo con sus piernas
ni el proverbio dicho por un necio.
Tan absurdo es atar la piedra a la honda
como dar honra a los necios.
Ni el borracho la espina siente,
ni el necio el proverbio entiende.
El perro vuelve a su vomito
y el necio a su necedad.
Meterse en pleitos ajenos
es agarrar a un perro por las orejas.
Como loco que lanza
mortales flechas de fuego,
así es quien engaña a su amigo
y luego dice que todo era un juego.
Sin leña se apaga el fuego,
y sin chismes se acaba el pleito.
Los chismes son como las golosinas,
pero calan hasta lo más profundo.
El que cava una fosa, en ella cae;
al que hace rodar una roca, la roca lo aplasta.
El mentiroso odia la verdad,
el de suaves palabras provoca el
desorden.
Bendiciones,