Muchas veces es posible estar tan ocupados en las formas religiosas, que podemos llegar a olvidar el verdadero sentido de la religión.
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Había una señora que iba a rezar todos los días en una capilla del pueblo donde vivía. Era muy puntual y nunca faltó. Si los quehaceres del hogar la retrasaba, iba corriendo tratando de llegar a tiempo a su oración. En su afán por ser puntual, trataba mal a la gente y reñía a sus hijos por hacerla retrasarse. También empujaba a algunas personas que se cruzaban en su camino. Una vez riño con la cajera del supermercado, pues no la atendía rápido, y despidió a un mendigo que la llamaba a su puerta pidiendo algo de alimento .
No podía ayudar a sus hijos a hacer las tareas y los exhortaba para que se las arreglaran solos. A su esposo no lo podía atender porque él siempre llegaba exactamente a la hora que ella tenía para irse a la iglesia.
Al llegar a la iglesia un día, la encontró cerrada. La mujer se molesto mucho."¡Qué irresponsabilidad!", exclamó. Se fijó entonces en un cartelito en la puerta, que ponía: " No me busques aquí. Estoy ahí afuera. Atentamente, Jesús".
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La mujer entendió. En su afán desmedido, no se había dado cuenta de que Jesús había estado en todas esas personas que se había cruzado en su camino y en aquellas que veía y trataba a diario, así como en aquellas personas con las cuales convivía. La verdadera religión no es un conjunto de meras formas de liturgia religiosa: es una vida que refleja el amor de Dios.
¿Qué en cuanto a ti y a mí? ¿Estamos tan ocupadas preparándonos para ir a nuestra iglesia templo, culto, que tratamos mal a nuestros hijos y familiares? ¿o estamos tan ocupados tratando de salvar al mundo que estamos perdiendo nuestro hogar y a nuestros hijos, sin darnos cuenta? ¿Cuál es el verdadero sentido de la religión?
Queridos hermanos, no tiene sentido vivir una religión sin el el amor de Jesús. No tiene sentido cumplir con un sin número de formas si, a lo largo del camino, vamos dándoles más importancia a ellas, que al Señor de las formas.
No tiene sentido vivir una religión sin Jesús. ¡Nuestros actos, por muy buenos que sean, no tienen ningún valor si son hechos sin amor!
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