Es un verdadero placer disponer a partir de hoy de este espacio para compartir ideas, reflexiones y recomendaciones acerca del apasionante y dinámico sector inmobiliario. Para quienes ejercemos el rol de Corredores Inmobiliarios desde una perspectiva profesional y con vocación de servicio, entendemos la importancia y el impacto de nuestra asesoría sobre el patrimonio de los Clientes; es por ello que analizar tendencias, estar al día con los procedimientos y disposiciones legales inherentes a la actividad, desarrollar análisis de precios antes de ofrecer un inmueble, solicitar y evaluar minuciosamente los recaudos de las partes involucradas en una negociación, constituyen –entre otros aspectos- las bases fundamentales para conducir exitosamente una negociación inmobiliaria.
El objetivo primordial de esta columna será desarrollar cada uno de estos temas a profundidad a fin de contribuir con la debida orientación de quienes necesiten ejecutar una transacción inmobiliaria. Nos motiva responder a sus necesidades, por lo que los invitamos a proponer temas de interés a través de los medios de contacto indicados.
Hoy vamos a darle respuesta a la pregunta más frecuente que en estos días nos realizan los clientes, amigos y relacionados: “Se están vendiendo inmuebles en Venezuela en este momento?”. Aunque a muchos les sorprenda, la respuesta es afirmativa. Ahora bien, hay consideraciones que acompañan este enunciado. La primordial y que aplica para todas las facetas en que nos desenvolvemos, es la óptica desde donde nos ubiquemos: mientras unos perciben crisis, otros están en capacidad de identificar oportunidades. En términos reales, el comportamiento de precios de los inmuebles en Venezuela tiene una tendencia descendente que se ha agudizado especialmente en el último año. Si comparamos el valor de m2 en países cercanos de Latinoamérica, nuestro valor está por el orden de 30-40% inferior, brecha que se acentúa cuando el contraste se realiza con otras locaciones de Europa o EE.UU. que son destino frecuente para los venezolanos que están emigrando. En consecuencia, desde el ángulo del propietario, vender su inmueble en este momento bajo el escenario de adquirir uno similar en otras fronteras resulta una tarea compleja. Mas, desde la perspectiva del comprador, invertir en la actualidad representa una alternativa muy atractiva. Como en cualquier ciclo histórico de dificultades, la rentabilidad a obtener por la transacción inmobiliaria realizada, estará asociada con la recuperación macroeconómica global del país, la estabilidad política y de una palabra esencial que se escribe sencillo y se construye con esfuerzo: confianza.
Otras consideraciones sustantivas para poder concretar una negociación inmobiliaria en tiempo óptimo son:
Colocar el bien en su precio idóneo, para lo cual es necesario realizar un estudio comparativo de la oferta de inmuebles análogos, el cual debe ser revisado a lo largo del proceso de comercialización.
Realizar un plan de mercadeo integral que abarque además de los medios tradicionales (avisos en Clasificados), otras herramientas valiosas como Marketing Digital en Redes Sociales, volantes, rótulos, comunicaciones directas y cualquier iniciativa que nos aproxime al prospecto comprador.
Disponer de toda la documentación actualizada que exigen los Registros Inmobiliarios y cumplir con todos los trámites legales. La ficha catastral y la liberación de hipoteca (cuando exista) son los recaudos que normalmente toman mayor tiempo. Asimismo, hay casos particulares donde pueden requerirse otros soportes como Declaración Sucesoral, poderes apostillados, solvencia de IVSS, Acta de Asamblea vigente, para los que debe preverse un tiempo prudencial para su resolución.