Si la universidad capacitara en todos y cada uno de los roles que se realizan en esta profesión tendría que durar por lo menos quince años la preparación para la misma. Sin embargo, este trabajador, que ha obtenido un título, no estará nunca suficientemente preparado para la labor que le tocará ejercer y eso debe tenerlo bien claro, para que se asuma como aprendiz permanente durante toda su carrera y aún después.
Ni siquiera una vez obtenida la jubilación podría afirmarse que se tienen ya todas las competencias logradas. Es tan exigente la labor diaria, que trasciende y repercute en cada una de las personas que están inmersas en la misma.
Si bien es cierto, vista por fuera, no ha ocurrido ningún cambio visible y son muchas las prácticas que se mantienen inalterables a través del tiempo, la forma como cada operario del sistema ejecuta su labor es altamente comprometida, engorrosa, demandante y con una alta exigencia de responsabilidad. A pesar de todo ello, ha sido la profesión peor pagada o recompensada.
Un gran número de profesionales de la misma, una vez cumplidos sus años de trabajo, se retira con daños en las cuerdas vocales, en la columna, y hasta con problemas mentales, sin recibir ningún tipo de compensación. Como posiblemente ya se hayan dado cuenta me estoy refiriendo a la profesión docente en cualquiera de sus niveles.
Si el docente tiene la vocación que exige la misma, disfrutará su proceso y saldrá ileso del compromiso. Sabrá que no ganará lo suficiente y que tendrá que tener una actividad complementaria que le permita vivir, porque la suya, la que le gusta, la que escogió, le dará un disfrute humano y la convicción de que ha cumplido una misión honrosa, pero que no le permitirá vivir de ella.
Lo primero que descubre cuando recién comienza es que se ha graduado de actor y hasta se sentirá muchas veces como el payaso que tiene siempre que mostrar una gran sonrisa independientemente de la circunstancia que le esté ocurriendo. En ese camino descubrirá que estudiar teatro le será beneficioso y lo hará, porque eso también le ayudará a ser guía de sus estudiantes para montar en escena las obras que requiere el programa educativo.
Presentarse ante un grupo de más de treinta individuos, cada uno con personalidades diferentes y pasar mucho tiempo con ellos le dará un conocimiento de cada uno, lo que utilizará para detectar cambios en el comportamiento que le darán pistas para alertar a los representantes de algo que esté ocurriendo con su representado. Enfermedades, depresiones o cualquier conflicto que tenga el estudiante es primero observado por ese maestro perspicaz que no pierde de vista nada. Muchas veces le tocará intervenir él primero a sabiendas que no logrará nada con el representante.
Con frecuencia se observan situaciones donde la falta de afecto en los niños y jóvenes hace que muchos de ellos recreen en un maestro en particular esa figura de padre o madre cuya carencia es evidente. Este vínculo no es sano, porque tergiversa el rol de padre, los propios hijos se sentirán incómodos ante estas adopciones extrañas, y a la larga la rueda de la vida sigue girando y esto implica dejar “hijos” regados por todas partes, lo que significa entonces otro conflicto para ellos. Es preferible mantener con claridad esa relación humana y ayudar al niño a que vaya logrando su independencia emocional, que a la larga le resultará beneficiosa para su desempeño futuro. (Tema para ahondar en otro post)
En el trabajo diario se presentan situaciones que ameritan la aplicación de primeros auxilios, para lo cual el docente debe estar preparado, de igual manera hay estudiantes que sufren de epilepsia, algún tipo de alergia o tienen pequeños accidentes en el recreo, para lo cual el docente debe estar presto a ofrecer la ayuda necesaria.
Son muchas las ocasiones en las cuales el docente debe coordinar la divulgación de los proyectos o talentos de sus estudiantes en diferentes eventos, por lo que también le toca ser orador de orden y en muchos de esos casos requiere de las destrezas necesarias por lo que también aprende a ser locutor para poder estar a la altura de la situación.
La acción del docente no se restringe solo al aula sino que poco a poco se va viendo inmerso en situaciones diversas que le obligan a participar en ambientes ajenos a la misma, pero donde sus alumnos se han visto involucrados y paulatinamente se alejan del colegio, por lo que el docente comienza a investigar hasta dar con el motivo de las ausencias. Recuerdo en una oportunidad cuando hacía de profesora guía, algunos alumnos se iban del liceo sin el debido permiso, por lo que en compañía de otros alumnos comencé a investigar hacia donde se habían retirado y los encontré entretenidos con juegos virtuales en un local donde alquilaban computadoras, cercano al liceo.
El docente por la experiencia va aprendiendo a reconocer los factores externos que atraen a los estudiantes y los sacan de sus obligaciones, para poder tomar las acciones pertinentes.
La actividad del maestro es multifacética y su creatividad e inteligencia se amplían con el trabajo que realiza, su vocación es la fuerza que le empuja a asumir compromisos y encauzar a su alumno por el mejor camino.
Hay docentes que no poseen esta vocación y se van quedando rezagados, pero otros se enamoran de su profesión en el camino y pueden llegar a ser los mejores. Cada uno de nosotros ha conocido buenos y malos docentes, de los primeros se adquiere un gran aprendizaje, a los segundos se les agradece el enseñarnos a no ser como ellos.
Si eres docente seguramente tendrás otras funciones que no están enumeradas aquí, tu comentario es importante.
Imagen principal elaborada en canva.com
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