Lo que pasa en Siria, nadie lo sabe. Sólo conocen el alcance de la guerra aquellos que la han vivido de cerca.
No veo la televisión. No me gusta. Demasiada basura o demasiada tragedia. En casa solamente enciendo el televisor para ver las noticias y aún así, a veces, dudo de su utilidad.
Hace unos meses, el televisor me devolvió una imagen terrible, tremendamente dramática.
"Ataque químico contra la población en un pueblo de Siria" rezaba el titular.
Me asusté, lloré, me sentí terriblemente impotente. Y después, después sentí como si me hubieran drogado. Sentía un peso en el pecho y una pena en la garganta tan grandes que no daba ni una. Fui un zombie emocional durante todo el día siguiente.
Desde ese día, un poso de rabia me lleva a cuestionar todo y a todos aquellos que directa o indirectamente están involucrados en esta barbarie.
Que vivimos en una sociedad que se traga las mentiras de gobiernos y personajes influyentes de dudable reputación a manos llenas, eso ya lo sabía. Lo que desconocía era hasta que punto están dispuestos a llegar estos déspotas, ególatras, yonkis de las tribulaciones.
Durante mi período de "zombie emocional" todo lo que leía acerca de este tremebundo y horripilante suceso eran condenas y más condenas por parte de filibusteros trajeados, que prefieren limitarse a expresar su "horror por semejante acto" y a "exigir a la comunidad internacional que tome medidas" no vaya a ser que se mojen demasiado los pies y se acatarren. Pues son muchos los que dicen sentirse horrorizados y desear que esto termine, muchos los que piden que se tomen medidas, pero oiga... la comunidad internacional debe estar compuesta por seres extraterrestres o entes del más allá pues los que supuestamente forman parte de esa "grandiosa" comunidad se están auto reclamando unas medidas que, parece ser, nadie está dispuesto a tomar.
Pero no nos engañemos. A esto, señores, se le llama cortina de humo, lágrimas de cocodrilo. Todos estos están bien metidos en el ajo.
La guerra en Siria está siendo beneficiosa para muchos, ya es bien sabido que todo es un juego de intereses. Hay dos grandes equipos. Y están llevando a cabo su macabro plan en terreno de juego neutral. No vaya a ser que les salpique. Estas cosas hay que hacerlas bien de lejos.