En Venezuela, un país lleno de riquezas, donde su gente es cálida y armoniosa, donde la calidad humana es única, hoy en día se ha vuelto un reto vivir.
Estos últimos años he visto a mis amigos y familiares partir, en verdad es quebrantador. Irse del país es una decisión personal totalmente comprensible, no es fácil ver cómo nuestra calidad de vida desmejora y desmejora, ver a los Mayores casi sin masa muscular y caminar lento por el hambre, ver a niños pidiendo comida y buscando en la basura y mujeres entrenándolos para pedir cualquier cosa al ciudadano de a pie, una de las cosas que más me molesta es ver a los jóvenes que pueden usar cualquier habilidad para hacer algo y obtener un ingreso prefieren sentarse a pedir, quizás simplemente no pueden y están resignados porque a esto lo llevaron y en su medio no habrá nadie que los motive a por lo menos intentar hacer algo por ellos mismos.
Para el grupo de Venezolanos que salimos a trabajar, que tenemos un empleo, pienso que debemos demostrar a quienes tienen el poder, que con nosotros nadie se mete. Quieren someternos a vivir de conformidad y de miseria, pero ¿Qué podemos hacer mientras este proceso pasa?, Pienso que debemos buscar dentro de nosotros, organizar nuestro tiempo sin afectar la atención del hogar (El Venezolano por encima de todo, ama mantener la unión de la familia), buscar con que herramientas contamos para hacer algo adicional y obtener un ingreso por esto, intentarlo, no desistir si nos va mal la primera vez, y cuando comience a ver resultados, ¡¡Persistir!!
Este fue un experimento social el que hicieron con nosotros, y con la mayoría lo lograron, crearon pobreza económica en los trabajos, bajaron el autoestima de muchos, luego desarrollaron necesidades porque nada alcanza y luego los invitaron a depender de un bono el cual esperan ansiosamente para comprar uno que otro rubro o bien pagar alguna deuda.
Yo renuncié a mi trabajo que abarcaba un horario de 8am a 6pm en donde ganaba mi sueldo mínimo hace 2 años aproximadamente, me aventuré a aprender con una sociedad donde gané menos dinero pero más experiencia, (esto no duró mucho), luego junto con un socio creamos nuestra empresa donde no nos explota nadie, cobramos por nuestro trabajo, no esperamos que la gente nos busque si no que ofrecemos nuestro servicio y usamos las redes para mantenernos en pie y actualizar a los clientes, y así comienza mi fe en el SI se puede.
Entonces, ¿qué quiero decir con esto?, que una vez que conocemos, que somos capaces de hacer, que podemos lograr haciendo un esfuerzo y rodeándonos de las personas correctas que aporten energías positivas y apoyo emocional en nuestras vidas, Podemos seguir adelante, cubrir un poco más que solo depender de un sueldo y así lograr mejorar nuestra visión y motivar a quienes ven nuestro progreso a hacer algo por ellos mismos.
Se puede buscar un espacio en el horario de trabajo para aportar algo para el enriquecimiento mental y económico, porque si algo le gusta al Venezolano es trabajar, ayudarse y comprometerse con el País. Muchos se van porque esto es inaguantable y deprimente, pero los que nos quedamos debemos lograr levantar nuestra patria. Recuerden que ellos no se rindieron, buscaron mejor calidad de vida y está bien, somos humanos, tenemos hijos que no queremos que vivan viendo este cuadro crítico y esta vida es una sola. Un día de estos les daremos el abrazo de bienvenida a muchos cuando regresen.