En mis sueños no eres más que humo gris, que cobra forma y se apodera de tus sentidos. A veces llego a despertarme y se me eriza la piel, pensando por unos segundos que realmente he pasado la noche a tu lado.
Luego, cuando te materializas, y soy consciente de que no estoy durmiendo, todo se deshace en vapor, el mismo del que están hechos los sueños.
Y en ese momento no me das la mano a mí
se la das a alguien más,
no me dedicas a mí los te quiero que escapan de tus labios, se los dedicas a alguien más.
Supongo que no me ves, y me pregunto si cuando duermes también me convierto yo en humo gris, y me regalas tu corazón ardiendo en llamas.
Si te soy sincera ya no te busco,
Prefiero soñarte que ver como te has convertido
en pesadilla.