¿Les ha pasado que piensan en algo y, de repente, comienzan a aparecerles videos o contenido relacionado con eso que solo pensaron?
Lo normal es que el algoritmo detecte nuestros gustos y, poco a poco, vaya alimentando esa base de datos que nos muestre contenido acorde a lo que consumimos. Eso ya lo sabemos todos. Pero ¿les ha pasado que, literalmente, solo pensaron en un tema que nunca han buscado y, aun así, las redes comienzan a mostrarles contenido sobre eso?
A mí me pasó hace poco, después de subir mi último post. Les conté que tras recibir malos comentarios en mis videos, me quedé con la duda: ¿serán bots los que escribieron esos mensajes?
La duda surgió porque, en videos que me aparecen, sobre todo los controversiales, me gusta leer los comentarios y me llamó muchísimo la atención descubrir que varios de esos videos tenían los mismos comentarios agresivos, con las mismas palabras o con ligeras variaciones… sin importar si eran cuentas grandes o pequeñas.
Y claro, cuando recibí exactamente ese mismo tipo de comentarios en unos videos que incluso tuve que poner en privado, me quedé pensando más. Mi cuenta es súper chiquita. ¿por qué llegarían ahí también?
Justo estaba dándole vueltas a eso cuando, navegando por TikTok, me apareció un video de una psicóloga que sigo, hablando exactamente del mismo tema: los malos comentarios en redes.
Su enfoque fue cómo este tipo de ataques afecta especialmente a menores de edad o personas sensibles. Ella mostró que, incluso con filtros de comentarios, muchos se cuelan. También enseñó a los que quedaban retenidos en el filtro… y eran horribles.
Ella, como psicóloga, sabe cómo manejar ese nivel de odio. Pero una persona que apenas se está formando puede verse realmente afectada.
En lo personal, soy alguien sensible y empática. No suelo dejar comentarios, y cuando lo hago, trato de que sean respetuosos y aporten algo. Si veo contenido que no me gusta, simplemente lo paso. No siento la necesidad de tirar mala vibra.
Pero hay gente que sí la siente. O gente que crea bots para molestar.
Yo realmente no sé cómo funciona ese tipo de bots, pero sospecho que por eso el odio automatizado también llega a cuentas pequeñas. ¿Qué ganan? Es una duda genuina.
A pesar de todo, sigo subiendo contenido, enfocada en compartir sobre mi maternidad y mis ilustraciones, como me permite la vida. En algunas cosas me muestro vulnerable; en otras me muestro disfrutando el poder volver a dibujar un poquito más.
Y si algo aprendí de esos videos fallidos, es cuidar lo que comparto. Ya entendí que dar una opinión o contar ciertas experiencias no está mal, pero no puedo hacerlo a la ligera como si estuviera hablando con una amiga o un amigo. Hay mucha gente dañada que necesita esparcir su miseria.
Poco a poco, las redes me van haciendo más fuerte. Voy aprendiendo de mis errores y buscando herramientas para que, de igual forma, no me afecte lo que digan los demás. Confío cada vez más en mí y en mis seres queridos, quienes realmente importan y pueden decirme la verdad desde el amor.
¿A ustedes cómo les ha ido en sus redes?
¿Han recibido odio? ¿Cómo lo han manejado?
¿Saben qué onda con los bots?
No paro de creer, crear y crecer.
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