Cuando quieras detener tus pasos por lo escabroso del camino, piensa en lo que te espera al final de él, descansa, saca la tierra de tus zapatos y continúa tu andar, muchas piedras seguirán apareciendo, pero siempre habrá un lugar por donde continuar la senda si el camino es el correcto. Dios guiará tus pasos de acuerdo a sus propósitos.