Fui una adolescente bastante apestosa, no por gusto -de hecho, era obsesivamente limpia-, sino porque la batalla que fraguaban mis hormonas no le dieron tregua a mi cuerpo caribeño en crecimiento, ningún desodorante me servía y viví durante años con los brazos pegados a mi cuerpo, temiendo cualquier asomo de axila. Para mas inri, mi rostro se cubrió de acné, una terca erupción que venció los esfuerzos de todos los dermatólogos y que acompañó todos mis momentos desde los 12 años hasta...hoy.
Y yo me pregunto por qué tengo acné, coño de la madre, a los 32 años. Cada mes, antes de menstruar, vuelvo a ser una adolescente, afortunadamente no apestosa, pero sí insegura, llorona, insufrible, y llena de acné, que además duele.
En este momento los quiero matar a todos, pero también quiero un kilo de galletas.
Problemas psico-estéticos multiplicados al infinito:
Ya... disculpen, en lo que me baje, seré una dulce princesita.
...
I was a pretty stinky teenager, not for fun-in fact, it was obsessively clean-but because the battle that my hormones forged gave no respite to my growing Caribbean body, no deodorant served me and I lived for years with my arms glued to my body, fearing any hint of armpit. For more inri, my face was covered with acne, a stubborn eruption that overcame the efforts of all dermatologists and that accompanied all my moments from the age of 12 until ... today.
And I wonder why I have acne, god dammit, at 32 years old. Every month, before I menstruate, I am again a teenager, fortunately not stinky, but insecure, crying, insufferable, and full of acne, which also hurts.
At this moment I want to kill everyone, but I also want a kilo of cookies.
Psycho-aesthetic problems multiplied to infinity:
Sorry for this, as soon as it comes down, I´ll be a sweet little princess again