Aún estando en soledad, te busco, mi rosa.
De colores como atardecer.
Un pálido rosa siempre inundando tus pétalos.
Filosas espinas se clavaban en mí al tocarte, pero no las sentí hasta que tu ausencia hizo acto de presencia.
Y aunque tengo el don de curar, la vista se me nubla y nada soy capaz de hacer por mi propia cuenta.
“Eres mejor que cualquier Alicia en el país de las maravillas”.
“¿Por qué?”
Mis pétalos caen uno por uno.
Aún deseando complementar tu dulce rosa con mi intenso amarillo.
“Porque no eres parte de un mundo de fantasías”.
Me marchito con tu ausencia, rosa mía.
El brillo del sol es intercambiado poco a poco por la tierra.
Rosa mía, me hiciste florecer en invierno.
Rosa mía, me haces marchitar en primavera.