Ver la lluvia a través de la ventana en el fragor de la batalla que libra la penumbra de la noche, en inevitable derrota ante la luz del día que ya denota su victoria, me llena de esperanzas; los entiendo como dos divinos mensajes de Dios; uno, que la lluvia viene después de la sequía y prepara el terreno para la siembra, dando a su vez la vida a lo sembrado para que salgan frutos. Y el otro otro, es ver huir las sombras ante la avasallante llegada de lo claro, cuando el sol con sus rayos atraviesa las nubes dando color al día; me señala la presencia de los buenos tiempos.
Que parezco optimista, tal vez, pero mas allá de las nubes y del sol, hay alguien que me quiere y que siento a mi lado, creo en él y en su promesa, y hoy me lo recuerda al ver por la ventana. Gracias Señor por tus Bendiciones