Definitivamente este a sido un inicio de año difícil para la familia y para mí. Mi padre a partido.
Mi padre falleció el pasado 15 de Enero. Después de pelear contra el cáncer por más de 5 años su cuerpo no a soportado más y después de un par de días agónicos a dejado de acompañarnos.
Él era originario de la Ciudad de México. Venia de una familia humilde y de trabajo. Desde muy pequeño aprendió que la vida es dura y cruel al perder a su madre siendo todavía un niño.
Desde pequeño trabajó para apoyar económicamente a su familia, él me platicaba que de niño se dedica a vender tortas y aguas frescas en su colonia, después aprendió a preparar y vender nieves, también trabajó en un taller donde construían los camiones del transporte público de la Ciudad de México, ahí se encargaba de remachar la carrocería de los camiónes. Todo mientras intentaba seguir en la escuela.
Posteriormente empezó a trabajar como bell boy en un hotel en la Zona Rosa —no recuerdo el nombre del hotel, pero creo que ya no existe—, hotel que mi abuelo, su padre, había ayudado a construir.
Fué ahí donde empezó a sobresalir profesionalmente, ya que por su hambre de superarse llegó a ser gerente del hotel, donde pudo conocer a gente famosa y carismática de aquella época.
No tuvo la oportunidad de estudiar más allá de una carrera técnica, pero eso no le impidió trabajar para una multinacional como Ericsson que en aquella época era líder internacional. Fué ahí donde creo que encontró su verdadera vocación, las telecomunicaciones.
Gracias a Ericsson pudo desarrollar y aprender mucho de lo que hizo por el resto de su vida laboral, aquí pudo viajar y conocer gran parte de territorio nacional instalando y entregando equipo para Telmex, y fué aquí que gracias a un amigo que lo invitó a vacacionar a su pueblo natal en Veracruz conoció a mi madre.
Después de algunos años pasó a trabajar para Telmex, donde trabajó por 30 años.
Aunque en contra de su voluntad —y no de muy buena gana— se incorporó a Telmex con uno de los sueldos más bajos, aunque después de pocos años —y gracias a toda la experiencia ganada en Ericsson, por que al fin y al cabo, era equipo que el había instalado en muchos lugares más—, logró ascender a Técnico en Transmisión y Conmutación, donde trabajaría hasta el día que se júbilo.
A grandes rasgos, se encargaba de vigilar que las centrales telefónicas a su cargo trabajaran correctamente y en caso de falla resolver el problema lo más rápido posible.
Recuerdo que de muy pequeño me llevaba a su trabajo algunos fines de semana. En aquel entonces todavía no se había dado el salto a los equipos digitales y la central funcionaba con pisos llenos de pasillos y racks repletos de tarjetas analógicas.
A mí me encantaba estar en ese lugar, por que mientras caminaba por los pasillos obscuros me entretenía con el ruido de los miles de relevadores y leds que se accionaban y prendían en lo que parecía una marcha sin orden ni fin.
Mi padre me comentó alguna vez que esa época fue una de las mejores de su carrera profesional, que le encantaba tirarse en el suelo de su oficina sobre los planos de la central y escuchar esos tic-tacs que hacían de símil de corazón de la central y que le decían que algo estaba fallando en algún lugar y poder resolverlo. Mientras, a mí me dejaba jugar Gorilla en una de sus terminales MS-DOS.
Con la empresa siempre estuvo muy agradecido por todo lo que le dio a él y a la familia.
Como esposo fue devoto siempre, aunque como en todo matrimonio, en ocasiones hubo tensiones y difultades, pero siempre me enseñó que la familia es lo único y más importante en la vida.
Como padre sé que nos quiso mucho y que se preocupó siempre por que nunca pasáramos carencias como las que él pasó, inclusive se podría decir que nos consentia demasiado.
Aunque eso sí, fué estricto y siempre exigía el mejor esfuerzo cuando de algo serio se trataba. Tuve que pasar por muchos regaños y no fué hasta hace poco que por fin me dijo que se sentía tranquilo por ver en la persona en que me había convertido.
Siempre nos inculcó que el trabajo honesto y dedicado, a la larga, traé recompensas y satisfacciónes y siempre vale la pena el esfuerzo.
"No importa si quieres vender dulces, lo que importa es que trates de ser siempre el mejor vendedor de dulces de todos."
Le encantaba la fiesta. Siempre la gente trataba de estar cerca de él por que sabían que con él siempre se podría contar y pasar un buen momento. Le encantaba bailar, y a pesar de todo lo que había vivido, siempre fué una persona alegre y nunca guardo algún rencor o actuó de mala fe contra alguien. Aquí si creo que poco le aprendí.
Siempre estuvo ahí cuando lo necesite, como se que también estuvo para mucha gente más. Siempre trató de apoyar a sus cercanos sin esperar nada a cambio, quizá inclusive demasiadas veces.
"Yo prefiero ayudar a la gente, aunque la gente termine por defraudarme después."
Me a tomado tres semanas decidirme a publicar esto, pero a sido mucho más difícil verlo partir y hacerse a la idea de que ya no estará ahí cuando necesite su consejo. Pero así es la vida, ¿no? Una serie de momentos y de gente de la que podemos aprender o no según decidamos nosotros.
En muchos sentidos trato de seguir su ejemplo a mí manera, y sin duda, gracias a él soy la persona que soy.
Mi nombre es Roberto. Mexicano adicto a la tecnología, a los libros, la cerveza y últimamente al deporte.
Sígueme en:
My name is Roberto. Mexican adict to tech, books, beer and lately to sport and photography.
Follow me on: