Amar en Exceso
Mientras más amamos a una persona, más parte nos hacemos de ellos. Nos acostumbramos a su presencia, a su calor, a su cariño, a sus peculiaridades. No somos más que unos sumisos al cariño que nos dan los otros, y siempre queremos más, nunca estamos conforme con lo que nos dan, sea poco o mucho, siempre iremos hasta el final para probar una pizca de ese sentimiento tan anhelado por aquellos que nos interesan. Creemos que el físico lo es todo, que nos atrae una persona con su belleza, pero no es cierto, hay más, mucho más en la atracción. Hay personas que te envuelven con su manta de personalidad, con sus singularidades, nos hacen de ellos con unos simples gestos que no podemos evitar, porque así somos, nos encanta ir tras lo que creemos nos hace bien.
Entonces se van, y dejan ese vacío en lo que una vez fue un horizonte de amor. O quizá nunca estuvieron, solo creímos que eran de nosotros pero en realidad jamás ocuparon el lugar que queríamos. Cosas tan simples como que te acostumbres a que te hablen a diario, o una llamada telefónica, empiezan a faltar en nuestro día porque nosotros permitimos que eso ocurriera. Así es, somos los culpables de que nuestros sentimientos nos dañen, aún si buscamos excusas, siempre somos nosotros los que dimos de más, amamos de mas y luego no recibimos lo que queríamos.
Hemos aprendido que debemos dar siempre todo si queremos tener a nuestro lado a la persona que queremos, pero no es del todo cierto. Hay que dar lo suficiente, lo que se merecen y lo que están dispuestos a recibir. No amar de más, no querer de más, no amar en exceso. Al final de todos, siempre vamos a estar nosotros primero que los demás, y debemos tratarnos mejor que lo que queremos tratar a los otros, es así como debe ser, es así como debe pasar.
Espero que les haya gustado, un saludo.