Quizás la personalidad de tu bebé es muy marcada y no sea un niño de muchos abrazos o besos, no debes obligarlo a ser lo que aún no es, tienes que enseñarle con acciones que ser cariñoso es bueno y divertido, que los niños amables y cariñosos son más agradables.
Aunque no lo creas los niños suelen entender a la perfección lo que sucede a su alrededor a pesar de sus cortas edades, debes hacer sentir a tu bebe querido, decirle con mucha frecuencia que lo amas, que es especial en muchos sentidos y celebrar sus aspectos positivos y buenas acciones; cuando un niño hace mal siempre hacemos reproches y regaños y en muchas oportunidades las buenas acciones no las celebramos con ellos.
Con su corta edad hay que hacerles saber que cada acción genera una reacción, sea positiva o negativa. De esta manera usamos la teoría de “recompensa y castigo” para que los niños puedan diferenciar lo bueno de lo malo; si por el contrario solo castigamos y no celebramos con una recompensa las buenas acciones vamos a criar a un niño lleno de reproches y como consecuencia su personalidad resultará hostil.
Cuando hablamos de recompensa no es necesariamente algo material, una celebración, un ¡Bravo hija, lo hiciste muy bien! Es suficiente homenaje, si viene acompañado de un beso y un abrazo es mucho mejor.
Mi hija Amanda ya se despide de mi cada noche con un beso y un abrazo, sin ser pedidos, incluso cuando está a punto de quedarse dormida y olvido darme su muy tierna muestra de cariño, se levanta y me besa con mucho amor, acto seguido, cae dormida sin más preámbulo. No se imaginan cuanta satisfacción llena mi corazón cuando hace hermosas acciones como ésta.