Son las dos de la madrugada cuando uno está despierto en su habitación, sin compañía y sin alguna distracción.
Es a esa hora cuando uno conoce la soledad, el corazón se pone a pensar y el cerebro aprende a quién amar.
Es a las dos de la madrugada, cuando te levantas a preparar un café y te preguntas a ti mismo si estas bien, a esa hora en que no están los amigos, no hay notificaciones, mensajes o algunas otras distracciones, es ahí cuando la soledad te pesa, cuando la tristeza te besa.
Es a las dos de la madrugada cuando le sale lo sincero al corazón y el cerebro te da la razón, cuando piensas profundamente, no sabes si es la noche o es el ambiente, pero de repente sientes mucha desolación.
Si, es a esa hora cuando los valientes lloran, cuando los recuerdos atormentan, los sueños poco a poco se desmoronan y sólo tú en tu habitación, escribiendo un poema o escuchando una canción, para olvidarte de los problemas, para superar un desamor.
Es ahí, sentado a la orilla de tu cama, cuando los recuerdos incomodan, sientes que las fuerzas te abandonan, se pone sentimental el corazón, sientes un poco de desolación.