¿Recuerdas las sensaciones cuando te besaba? ¿Lo que sentías cuando te tocaba? ¿Recuerdas esas caricias por todo tu abdomen, que subían hasta tu pecho y bajaban hasta tu vientre? Yo lo recuerdo bien, lo recuerdo cada noche antes de dormir, lo recuerdo al verte y cuando estoy junto a ti.
Esos recuerdos me gustan, Me espantan las pesadillas por las noches, me traen buena suerte durante el día y me quita la preocupación. Así de fuerte es tu recuerdo, así de fuerte me quema el pecho.
Pero ya es tiempo, me despido de ellos como se despediría un extraño que recién se levanta en una cama ajena con otra extraña a su lado. te miro, respiro profundo, fumo un cigarrillo, me visto y me voy, pues esos recuerdos nunca volverán a ser realidad y me duele aceptarlo.
No pienso que sea mi culpa, no pienso que sea tu culpa, y no me arrepiento de nada. No me arrepiento ni de un solo beso, ni de una caricia, ni de un abrazo y no me arrepiento de haber tenido sueños excitantes contigo, nada de eso. Al final fuiste una lección y me llevo lo aprendido. Ahí sentada te quedas tu, ahí en esa cama se quedan tus recuerdos, así como una extraña que recién se levanta en una cama ajena con otro extraño a su lado, así como una silueta que imagino entre mis lapsos de alucinación y se va desvaneciendo en el aire como el humo de mi cigarrillo.