El líder del régimen Venezolano Nicolás Maduro anunció una nueva ronda de negociaciones con la oposición, que comenzó ayer lunes 08 en Bridgetown, Barbados, bajo la tutela en la mediación del gobierno Noruego y con el fin de dar una salida a la crisis que envuelve al país.
"Se presentó una agenda de seis puntos", declaró en cadena nacional "De esa agenda integral, estoy seguro, si se trabaja con buena voluntad y no hay intervencionismo gringo para dañar esa mesa, estoy seguro de que irán saliendo acuerdos parciales para beneficio de Venezuela”, remató.
Fuente: El Nacional/EFE
Juego de suma cero
Los elementos que han llevado a las partes para encontrarse en la mesa de diálogo son tres:
- Una encuesta nacional revela que la gran mayoría de los Venezolanos desea una salida pacífica de la crisis.
- El gobierno parece mantener el control y apoyo total de las fuerzas armadas, incluso, al ratificar ayer al General en Jefe Vladimir Padrino López como Ministro de la Defensa, a pesar de las acusaciones de funcionarios norteamericanos sobre su presunta implicación en la intentona del 30 de abril.
- Juan Guaidó junto con la oposición ven como el tiempo pasa sin poder dar con la solución prometida desde su discurso de proclamación ante cientos de ciudadanos y con el respaldo de la comunidad internacional; además, con la decisión de incluir a Venezuela de nuevo en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (T.I.A.R.), envía una señal clara al gobierno sobre su resolución para tener una opción militar a mano.
Deseos versus realidades
Luego de la amenaza de una intervención militar norteamericana que, a la final, resultó ser un pote de humo para asustar a los débiles dentro del gobierno y la resolución de los líderes del régimen de mantenerse en el poder, las divisiones sobre como proceder dentro de la oposición han debilitado las alas radicales de ambos bandos. Por eso es que la salida negociada ha ganado terreno y, a pesar que no ha desaparecido el peligro de algo tan pernicioso como una intervención militar extranjera, se cree que dar tiempo para que los noruegos puedan hacer un "milagro" y convencer a las partes para que se entiendan, es lo más prudente vista la respuesta de la opinión pública a la encuesta referida.
La verdad, por dura que sea, es que nadie se va a comprometer a pelear una guerra si se puede agotar la vía negociada. Los costos pueden ser demasiado altos y los políticos tienen que entender que el país está por encima de sus apetitos personales.
Solución ya
Lo único cierto es que pasa el tiempo y el país no puede aguantar la espera de una solución, las situación está tan deteriorada que sería una irresponsabilidad seguir en el juego de "veamos quien mea más lejos", Venezuela necesita políticos que estén a la altura de la circunstancias históricas que le ha tocado vivir. Jamás una nación ha salido adelante con una sociedad fracturada. Un acuerdo nacional es urgente, porque cuando todo termine, las caras seguirán siendo las mismas y el exterminio del otro solo lo querrá vivir el radical.
Así las cosas, abogar por una solución negociada, no es estar con un bando o con otro; es la simple respuesta a un juego de suma cero cuyo resultado militar sería catastrófico para el país ¿no lo creen?
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