El mundo se detuvo, fue como escuchar desde el otro lado del planeta como caía un alfiler, la marcha del reloj se hizo eternamente lenta... Un quejido, un suspiro, apenas un parpadeo efímero de lo que significaba la vida humana tan frágil que tantos eones nos habíamos tardado en salvaguardar en la que un simple destello verde fue suficiente para arrancar de tajo toda existencia.