Para algunos lectores el solo hecho de no terminar un libro es algo que no tiene perdón, que tienes una responsabilidad con el autor de llegar hasta el final, pero es que a veces hay historias que no nos atrapa y que nos repele por completo.
He tenido esta experiencia muchas veces, y en ocasiones me he forzado a llegar al final, ustedes saben, por si hay un giro inesperado, y tengo que contarles que leí dos veces (¡dos!) Los Seis Signos de la Luz, de Susan Cooper, y fue porque la primera vez no entendí nada, es más, ni recordaba muy bien de que iba, la segunda fue para darle otra oportunidad y quede igual, la mente me quedaba en blanco, el libro simplemente no me transmitió nada! quede decepciona.
Hace poco me había sentido interesada por el libro El Piso Mil, de Katharine McGee, al principio me engancho, todo ese mundo era de lo más interesante, la tecnologia, tenia buenas criticas, pero después de unos capítulos decidí abandonar, ninguno de los personajes (y mira que eran muchos) me agrado, y así me ha pasado con muchos otros y no me siento culpable por no culminarlos, la literatura es algo que me gusta disfrutar, un escape, un relajante, cuando no siento nada es porque ese libro no es para mí, no hay química para nosotros.
Así que cuando estés pasando ese momento tortuoso, tranquilo, una relación toxica con un libro no es sana, busca otro que si te haga feliz.