“..tú eres lo que estás buscando. Tu conciencia proviene de la unidad. En lugar de buscar fuera de ti mismo, encuentra la fuente de la unidad y comprende lo que eres.”
Chopra Deepak. El Libro de los Secretos
Me recordó algo que constantemente nos decían, cuando éramos pequeños; “Estudia si quieres ser alguien. Una cantaleta repetida 50 millones de veces, hasta que lográbamos terminar una tediosa e infructuosa carrera, o cuando ya el hartazgo hacia desistir a nuestros mayores de su empeño de que “fuésemos alguien”.
Eso fue algo que nos inculcaron con amor, porque no se niega que lo decían porque nos amaban y querían lo mejor para nosotros; pero sin embargo sencillamente nos atragantaron con la idea de que no éramos nadie; que no éramos nada sin un título, sin dinero, un negocio, una casa propia, una familia y se me cansan los dedos de tantas cosas externas que indicaban que sin ellas no éramos nadie.
Ni chance nos dieron para discernir por instinto, que ya éramos alguien por el simple hecho de Ser… Y cuando nos entregamos a la vida el permanente vacío de seguir sintiéndonos “Nada” nos persigue. Inútil decir con cuantas cosas materiales y mentales, tratamos de conseguir para llenar ese vacío que nos dice que no somos nada… el opio, el amor, la religión, la fama, la fortuna, todo se va tornando vacuidad… Y muchas veces la misma búsqueda de una fulana iluminación que prácticamente nos hará santificarnos, en base a una imagen que nos vendieron.
Sin embargo, todo está allí, en el sitio menos buscado, en ese rincón aparentemente obscuro; somos una cajita de Pandora; donde internamente todos tenemos guardados esos miles de demonios que tan celosamente fuimos encerrando para ser lo que nos enseñaron a ser; pero allí justo al fondo muy quedamente esta esa lucecita que es la llama de nuestra esencia vital, la llama de la iluminación tan buscada afuera; esa pequeña flama que enciende nuestro universo y que nos permite ver conscientemente quienes somos.
Y si, para llegar a ella, tenemos que tomar cada diablillo, cada mounstro que salga de esa caja para aceptarlo como parte integral de nosotros mismos, pues ni modo, hay que hacerlo, tomarlo como lo que “Es”, una faceta de nuestro ser; permitirnos integrarlos realmente, darle su lugar verdadero, y con ello podremos transmutar esas energías que “nosotros” muy internamente consideramos no acordes con nuestro sentir. Tenemos que educarlos para que puedan soportar la luz, permitirles mirarse, que es lo mismo que mirarte a ti mismo.
Ensamblar cada uno de ellos, es armar nuestro rompecabezas interno, re-armarnos para ser integrales; y al final colocar la guinda de la torta; sacar esa luz que siempre ha estado en nosotros, la chispa divina de la energía primordial de la cual surgieron nuestras almas.
Toda la luz y toda la obscuridad están contenidas en nuestra esencia, así que no hace falta buscar fuera, solo tenemos que armarnos de valor, para ver todas nuestras facetas, nuestras caretas, nuestras actitudes; para reconciliarnos con todo lo que escondemos de nosotros mismos y de los demás.
Tyar 02/03/2021