Lo prometido es deuda y cuando se trata de escritos, poemas o relatos las palabras se convierten en tinta indeleble. Por ello, tengo el placer de presentales queridos lectores un nuevo artículo en mi sección de los días miércoles titulada "Amores paulatinos".
Jamás creí que una persona pudiese hacer tanto daño...
Yo con mis rabias y tu con tus caricias,
un caballero que dejó a la dama,
un caballero que dejó a la vida.
Mis sentimientos pronunciados en llanto colérico
por tal maltrato a una triste alma,
que no merece daño alguno,
sino besos de calma,
de los que envidia la vida,
pues con ellos la luna expresó al sol su desalma.
Tú que eres mi fuerte,
yo que soy tu vigía,
déjame en el suelo inerte,
como el amante en su analogía
tan sólo tú que eres eterna,
y yo que duro un solo día,
permíteme tus alas que por ellas moriría.
La vida conoció a la muerte,
ella por su lado libre y etérea,
y la otra por su gusto en tenerte,
esclavo de sus latidos,
lloroso y humilde de quien gusta verte,
como el amador,
el que regala uvas al retenerte.
Tan sólo tú damisela...
libérame de mis cadenas y átame junto a las tuyas,
para que ambos podamos ser sometidos de existencia.
Separados al nacer, pero unidos por reverencia
como el amor, el que fielmente muestra su decencia.
Espero me perdones y sepas, te amo igual como esas noches de verano que compartimos los dos, eternos a nuestro lado....