Las emociones son invisibles pero se contagian como un virus, ¿sabías que estás programado para contagiar tus emociones a los demás y para contagiarte de quienes te rodean?. La estrategia es potenciar las emociones más útiles y limitar aquellas que son perjudiciales,
Nuestras emociones dictan cómo resolvemos problemas, nos relacionamos con los demás, como creamos, descubrimos, amamos, odiamos, construimos; asimismo todos poseemos una propensión inherente a contagiarnos de las emociones del resto de las personas. Es un proceso primitivo, automático, inconsciente, que se manifiesta a través de la comunicación no verbal, Uno de los mecanismos neurológicos que nos hacen imitarnos los unos a los otros son las neuronas espejo que propician la imitación automática de los gestos y de las emociones que reconocemos en los demás.
Para sobrevivir, para no estar fuera de la manada, imitamos a los demás de forma consciente e inconsciente, por eso copiamos las modas, los gestos, las ideas, la forma de hablar de los demás; de hecho sabemos que la presión social por formar parte de un grupo es tan grande que nos angustiamos cuando pensamos de forma distinta a los demás, el cerebro en cambio nos premia si nos ajustamos a lo que piensa y dice la mayoría.
Estamos programados para sobrevivir así que imitarnos podría salvarnos. Imagina una bandada de pájaros a la que se acerca un peligro sigilosamente, el primer pájaro que lo vea saldrá volando y los otros lo seguirán sin pensar porque la bandada le da protección, multiplica sus posibilidades de detectar el peligro y de ponerse a salvo.
Existe un grado de utilidad cuando estamos triste, tenemos miedo o expresamos ira pero también pueden llegar a ser perjudiciales sino pueden aprendemos a limitarlas y gestionarlas. Se ha comprobado que los chat y los correos electrónicos, contagian emociones a pesar de la ausencia de comunicaciones verbal. Las emociones de los trabajadores en una empresa también se contagian fácilmente a los consumidores y afectan las ventas de un producto o servicio, así que limitemos el contagio de las emociones negativas.
¿Y nosotros a diario que podemos hacer para potenciar y contagiar emociones positivas?. Fíjate conscientemente en que emociones sientes y cuáles contagias a los demás, exagera los activadores del buen humor: come chocolate, has deporte, sal con los amigos, ve al cine; elimina o limita lo que te desgasta como: las luchas de poder o la crítica excesiva. Céntrate en lo que haces bien, rodéate de personas positivas y piensa bien antes de escribir ese correo desagradable o de decir algo negativo.
La globalización implica una mayor capacidad de contagio emocional, un fenómeno natural que se está acelerando y amplificando por lo fácil que resulta hoy en día contactarnos y comunicarnos, tenemos una gran capacidad para contagiar emociones, así que si puedes elegir: COMPARTE EMOCIONES POSITIVAS.

